ALFONSINA

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El asteroide 925 Alfonsina, descubierto por J. Comas Solá en 1920, debe su nombre en honor de Alfonso X el Sabio, gran protector de las artes y de las ciencias, entre ellas la Astronomía, y también de Alfonso XIII, el monarca reinante en el momento del descubrimiento, se supone en un intento de Comas de obtener ayudas económicas para las siempre paupérrimas arcas del Observatorio Fabra. En la actualidad no está permitido poner a los asteroides nombres de personajes políticos o militares hasta transcurrido un siglo desde su muerte.

alfonsox.jpg (2595 bytes) Alfonso X el Sabio (Toledo 1221 - Sevilla 1284), rey de Castilla y León, fue un gran mecenas de las artes y de las ciencias. Gracias a él los conocimientos helenísticos fueron divulgados por toda Europa y también fueron calculadas las Tablas Alfonsíes dando la posición de los planetas y que fueron vigentes durante unos tres siglos. En su honor en la Luna existe el cráter Alphonsus.

Alfonso X llamado el Sabio, hijo de Fernando III el Santo de Castilla y Beatriz de Suabia, fue rey de Castilla y León entre 1252 y 1284. Políticamente destacó por proseguir la reconquista de Andalucía, conquistando Niebla (1261) y Cádiz. Zanjó las discrepancias territoriales con su suegro Jaume I quien le conquistó y entregó el reino de Murcia. Atacado por el rey de Granada vio como moría su heredero Fernando de Castilla (1275). Su hijo Sancho salvó la delicada situación, pero entonces reclamó para sí la corona con el apoyo de Portugal, Aragón y Granada, estallando la guerra civil en Castilla.

Si políticamente su obra puede ser discutida, por el contrario destacó por su obra legislativa, literaria y científica, siendo un referente en la Edad Media, pues desde su corte se difundieron las obras clásicas al resto de Europa. En efecto, reunió un gran número de poetas, trovadores y astrónomos, aprovechando la situación privilegiada de la Península Ibérica en aquella época con la ocupación de los árabes, que eran los depositarios del saber clásico, y en donde convivían las culturas cristiana, judaica y musulmana, de lo que el rey Sabio supo sacar partido ejerciendo como mecenas del saber.

Obras suyas fueron los códices Fuero Real, basado en el derecho germánico y Espéculo, exponente de la tendencia unificadora, basada en los derechos canónico y romano, aunque el más famoso fue Las Siete Partidas (1256-1263/65). También redactó  el Ordenamiento de las Tafurerías (1276), reglamento de las casas de juego y las Leyes del Estilo (explicación del Fuero Real).

Impulsó la prosa en lengua castellana estableciendo la oficialidad de esta lengua en sus reinos. También hizo traducir cuentos orientales en Calila e Dimna. Inició la redacción de la Crónica General (historia de Castilla desde sus inicios hasta el reinado de Fernando III) y de una historia universal (General e Grande Estoria). A partir de textos árabes redactó el Libro de ajedrez, dados et tablas. Como poeta, utilizó en sus escritos la lengua gallega entre los que destacan las Cantigas de Santa Maria, además de 30 composiones de carácter profano, tanto poemas morales como canciones de escarnio.

tablas.jpg (11515 bytes) Fragmento de las Tablas Alfonsíes que sirvieron de base hasta el siglo XVI de todas las efemérides y almanaques astronómicos que se confeccionaron. En su elaboración participó medio centenar de astrónomos, la mayoría de origen judío.

Con todo, Alfonso X ha pasado a la Historia Universal por las publicaciones astronómicas que promovió. En efecto, los árabes trajeron consigo la tradición helenística y gracias a ellos a partir del siglo XI, con ayuda de instrumentos de observación se dedicaron a la confección de tablas planetarias, las denominadas Tablas toledanas, basadas en el meridiano de esta ciudad, que fueron operativas durante un siglo, antes de que se volvieran inexactas por los errores acumulados. Entonces Alfonso X reunió a medio centenar de astrónomos, principalmente judíos, poniendo a su disposición los medios necesarios para elaborar una serie actualizada de datos planetarios, las Tablas Alfonsíes, además de otros 15 libros de carácter astronómico, tales como el globo celeste, el cuadrante, el astrolabio esférico, el astrolabio plano, el tiempo y su medida, etc. Aunque originalmente fueron redactados en castellano, a partir de 1320 fueron traducidos al latín, lo que permitió su difusión por toda Europa. Esta obra tuvo su vigencia durante tres siglos hasta que fue sustituida por la de Copérnico, siendo enseñada en todas las universidades, pues en aquellas épocas la Astronomía era materia obligatoria.


 
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 trans.gif (43 bytes)Grup d'Estudis Astronòmics      

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