LA OBSERVACION DE LOS ECLIPSES DE LOS SATELITES DE JUPITER
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PRACTICA DE OBSERVACION
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por Ricard Casas

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Desde que en 1610 Galileo descubriera telescópicamente los cuatro satélites principales de Júpiter, un gran número de astrónomos han observado estos cuerpos intentando descifrar sus movimientos y poder determinar así sus posiciones relativas al planeta en cualquier instante.

Necesariamente, es a partir de unas efemérides suficientemente precisas que se pueden determinar los fenómenos a los que se ven sometidos los satélites galileanos de Júpiter. Estos fenómenos los podemos dividir en dos tipos: fenómenos clásicos y fenómenos mutuos.

Los fenómenos clásicos son aquellos en los que se ve involucrado uno de los cuatro satélites de Galileo y el planeta y son los siguientes:

-Ocultaciones de los satélites por parte de Júpiter.

-Tránsito de los satélites ante el disco del planeta.

-Eclipses de los satélites por parte de la sombra del planeta.

-Tránsito de la sombra del satélite sobre el disco del planeta.

Los fenómenos mutuos son aquellos en los que se ven involucrados dos satélites y uno de ellos oculta o eclipsa a otro. Tienen lugar cuando la Tierra cruza el plano de la órbita de los satélites, lo cual sólo acontece aproximadamente cada 6 años. La última vez ha sido en 1997.

De los cuatro fenómenos clásicos que hemos indicado, el que puede observarse con mayor precisión a la hora de determinar el instante en que se produce es 'el eclipse', pues al ocurrir a una cierta distancia del planeta, el intenso brillo de éste no deslumbra, como ocurre en la ocultación y en el tránsito.

Cabe señalar que el científico danés Ole Römer (1644-1710) se basó en los eclipses de Io por la sombra del planeta para determinar la velocidad de la luz, experiencia que fácilmente puede repetir cualquier aficionado a la Astronomía en la actualidad.

En nuestro caso, la observación sistemática de los eclipses de los satélites galileanos de Júpiter producidos por la sombra del planeta la venimos realizando desde 1985, año en que obtuvimos unas observaciones de prueba. Desde entonces el número de fenómenos que hemos registrado se acerca al medio millar.

 

EL PROGRAMA DE OBSERVACION

Con cualquier telescopio y con cualquier reloj que nos asegure una precisión de 1 segundo, podemos realizar una observación astronómica con valor científico. Para la observación de los eclipses de los satélites de Júpiter no es necesario nada más.

La observación de los eclipses de los satélites de Júpiter es un programa internacional coordinado por John E. Westfall de la A.L.P.O. (Association of Lunar and Planetary Observers) en el que participan desde 1985 observadores de distintas entidades astronómicas españolas.

El objetivo de este programa de observación es determinar el error de las efemérides más precisas de que se disponen para determinar la posición de los satélites galileanos, las llamadas E2 y que han sido desarrolladas por Jay H. Lieske del Jet Propulsion Laboratory. Para conseguir este fin se ha desarrollado un modelo en el que se relaciona el diámetro del telescopio utilizado en la observación y la diferencia de tiempo existente entre lo que un observador ve y lo que señalan las efemérides. Así pues, un telescopio de pequeño diámetro, digamos de 60 mm por ejemplo, tiene tanta importancia como uno grande, de 20, 40 ó más cm. ¡Cualquier telescopio tiene su lugar en este programa!

 

COMO OBSERVAR

Lo primero que hay que hacer es tener unas efemérides de este tipo de fenómenos. Estas se pueden encontrar en las páginas de alguna revista de Astronomía o en anuarios astronómicos.

Lo segundo es ajustar el reloj o cronómetro con las señales horarias que ofrecen distintas emisoras de radio. La más indicada puede ser Radio Nacional de España ya que las emite al principio de cada hora y las hemos comprobado regularmente. En muy pocas ocasiones hemos detectado errores. Lo que NO hay que hacer es utilizar la señal horaria telefónica, ya que tiene errores importantes, ni tampoco los relojes que aparecen en televisión.

Como mínimo un cuarto de hora antes de la hora señalada en las efemérides deberemos apuntar el telescopio a Júpiter y comprobar la disposición de los satélites. Para ello nos puede ayudar el gráfico que aparece en esta misma revista. Si el fenómeno es una desaparición, o sea, el principio de un eclipse, hemos de identificar el satélite que debemos observar. Si el fenómeno es una reaparición -el fin del eclipse- no veremos el satélite, por lo que deberemos localizar la zona en la cual va a aparecer.

 

Satélites de Júpiter: fenómenos clásicos

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Ocultación: para un observador situado en T1 el satélite S1 está ocultado, pues Júpiter se interpone en la línea de visión:

Eclipse: un observador situado en T2 no ve el satélite S2 ya que se halla eclipsado por la sombra que proyecta el planeta.

Tránsito: un observador situado en T3 se como el satélite S3 se proyecta ante el disco de Júpiter.

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De los fenómenos clásicos el que nos interesa observar es el eclipse. Arriba: esquema mostrando los instantes de la desaparición y la reaparición de Ganímedes. Cuando Júpiter no está en oposición, el ángulo entre la Tierra y el Sol es grande, siendo fácil observar los eclipses ya que ocurren a cierta distancia del disco del planeta (derecha).

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PARA LAS DESAPARICIONES (COMIENZO DEL ECLIPSE)

Al principio podremos ver el satélite sin problemas y, al transcurrir el tiempo, apreciaremos como se va debilitando hasta sernos imperceptible. Justo en ese momento debemos parar el cronómetro o el reloj o, si no es posible hacerlo, mirarlo y apuntar la hora que señala.

 

PARA LAS REAPARICIONES (FINAL DEL ECLIPSE)

Como no veremos ningún satélite, deberemos estar atentos a una zona que habremos determinado previamente al lado del disco de Júpiter. Tarde o temprano veremos aparecer en esa región un punto, en principio muy débil que irá aumentando su brillo. Lo que interesa es determinar el preciso instante en que se ve aparecer ese punto débil.

 

A TENER EN CUENTA

- Las reapariciones suelen acontecer unos minutos antes de la hora señalada en las efemérides, por lo que es conveniente empezar a observar, como mínimo, con unos 5 minutos de antelación.

- Es recomendable utilizar entre 100 y 200 aumentos. Ello no es óbice para utilizar más o menos si no se dispone de oculares adecuados para estas potencias.

 

DESPUES DE LA OBSERVACION

Se deberá tomar nota de:

-Satélite (1 = Io, 2 = Europa, 3 = Ganímedes y 4 = Calisto).

-Fenómeno (d = desaparición, r = reaparición).

-Fecha (Día, mes, año).

-Hora en Tiempo Universal (hora, minutos y segundos).

-Tipo de telescopio (R = refractor, N = reflector Newton, C = reflector Cassegrain, X = Schmidt-Cassegrain)

-Diámetro del telescopio EN CENTIMETROS.

-Aumentos utilizados.

-Estabilidad de la imagen, Transparencia del cielo e Iluminación ambiental (luces, Luna, crepúsculo...), cada una de estas indicaciones según el siguiente baremo: 0 (Bueno), 1 (Regular) y 2 (Malo).

 

 
   
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