espai12.gif (814 bytes)

gea_transp.gif (1589 bytes)

espai12.gif (814 bytes) LA OBSERVACION DIARIA DEL SOL
trans.gif (43 bytes)

catala.gif (881 bytes)

blank.gif (49 bytes) blank.gif (49 bytes)
 
Las manchas solares La actividad solar El número de Wolf
Clasificación de McIntosh Dimensiones y coordenadas Enlaces

 

¡¡¡ MUY IMPORTANTE !!!
Leer esta nota antes de proseguir

El más modesto telescopio de aficionado permite contemplar la superficie del Sol y estudiar sus estructuras, tales como las manchas y las fáculas. La observación solar es muy fácil y suele representar para la mayoría de aficionados modestos el primer programa de observación sistemática que emprenden. Sin embargo, nadie debe intentar este tipo de observaciones sin conocer de antemano los peligros que puede reportar: si ya no es posible mirar directamente el Sol a simple vista por el fuerte deslumbramiento que supone, si se hace con un instrumento sin tomar precaución alguna, puede significar la ceguera instantánea e irreversible por quemadura de la retina. Una lesión definitiva puede tener lugar sin que el sujeto tenga la menor sensación de dolor capaz de alertarle. Por tanto, deberán ser tomadas todas las precauciones posibles.

En primer lugar, si el telescopio posee un buscador se procederá a tapar el objetivo, evitando de este modo que accidentalmente la imagen solar proyectada pueda incidir en los ojos. En segundo lugar, si con el telescopio nos han suministrado también un filtro denominado 'solar' (Sun), por norma, no lo utilizaremos jamás en observación directa, pues no es un método seguro, ya que por efecto del calor solar puede romperse en cuestión de segundos; de hecho podría utilizarse a intervalos cortos de tiempo, pero con el uso o si tiene algún pequeño defecto, puede romperse en el momento más impensado (no es seguro ni diafragmando el telescopio: algunos instrumentos comerciales poseen un pequeño diafragma practicable en la tapa). Otro problema con los filtros para la observación directa es que pueden ser opacos en el visible, pero no para la luz infrarroja, con lo que el ojo puede resultar irremisiblemente lesionado, aun cuando se tenga la sensación de estar observando con toda comodidad. En tercer lugar, mientras no se observe o se tomen notas, se desviará el telescopio de modo que no apunte al Sol. Con ello se evitará que se calienten en exceso (o incluso se dañen) ciertos componentes del tubo, al tiempo que se mejorará el rendimiento de la observación al evitar que las piezas calientes del telescopio provoquen turbulencia que altere la calidad de las imágenes.

Existen varios métodos de observación solar muy seguros, como son el de proyección, el del helioscopio de Herschel, el de la superficie no metalizada o el del filtro delante de objetivo, entre otros.

 

MÉTODOS DE OBSERVACIÓN DEL SOL

1) Método de proyección

Consiste en proyectar la imagen solar sobre una cartulina blanca (mejor satinada) situada a cierta distancia detrás del ocular, entre 20 y 60 cm aproximadamente, según sea la potencia del ocular utilizado y el tamaño de la proyección que se desee. Resulta ser el método más simple y barato y no representa peligro alguno para el observador. En contrapartida, no permite apreciar estructuras muy finas de la fotosfera, tales como pequeños detalles en el interior de las manchas o los gránulos fotosféricos (si el lugar de observación es oscuro y además se le imprime cierto movimiento de agitación a la pantalla, podrán apreciarse mejor los detalles finos).

projecci.jpg (19403 bytes) Observación del Sol mediante el método de proyectarlo sobre una pantalla blanca. Es el sistema más recomendable ya que no entraña ningún peligro para el ojo. Si el telescopio dispone de un buscador, debe taparse para que no pueda mirarse accidentalmente a través de él.

Puede ser interesante prever algún dispositivo que fije la pantalla solidariamente al tubo del telescopio. Además, si se utiliza un refractor, es conveniente utilizar un parasol de modo que proyecte sombra sobre la pantalla.

 

2) Helioscopio de Herschel

Este método permite observar las estructuras finas de la fotosfera y resulta seguro, aunque más caro que el anterior. Consiste en utilizar el denominado helioscopio de Herschel, un prisma en forma de cuña que refleja la mayor parte de la luz y calor solar, alcanzando el ocular únicamente un pequeño porcentaje.

También requiere el empleo de un filtro solar (Sun) pero que en este caso trabajará en condiciones normales, sin peligro de recalentamiento excesivo. Si el telescopio es pequeño o se observa una mancha con un elevado aumento, el filtro puede resultar demasiado absorbente, por lo que puede ser recomendable sustituirlo por un filtro lunar (Moon), o simplemente por uno o más filtros de los utilizados en los talleres de soldadura. Los filtros más agradables a la observación suelen ser los verdeamarillos o los azulverdosos; intensamente azules o rojos cansan la visión, lo que repercute en la precisión y calidad de las observaciones.

herschel.jpg (32099 bytes)

prisma.jpg (23774 bytes)

Helioscopio o cuña de Herschel. La mayor parte de la luz y calor pasa a través del vidrio y sólo una pequeña fracción se refleja y llega al ocular, que debe estar provisto de un filtro oscuro. Izquierda: prisma utilizado en reflexión total para acodar la imagen (prisma cenital). Derecha: montado al revés, de modo que la luz incida y se refleje en la cara hipotenusa, se convierte en un helioscopio, útil para los observadores que no disponen de muchos medios.

El Helioscopio de Herschel puede resultar un accesorio un poco caro o difícil de adquirir, por lo que si disponemos de un prisma cenital podemos modificarlo para convertirlo en un helioscopio. Consiste en desmontarlo y volverlo a armar pero al revés, de modo que los rayos solares incidan sobre la cara hipotenusa (reflexión vítrea), permitiendo que pueda escaparse la luz refractada. Puede ocurrir que con el helioscopio no pueda enfocarse la imagen por falta de recorrido del portaocular; anteponiendo una lente de Barlow (o una simple lente divergente) puede solucionarse el problema.

 

3) Filtro delante del objetivo

Otro sistema para amortiguar la luz y el calor solar es la de colocar delante del objetivo un filtro o lámina semimetalizada de modo que refleje la mayor parte de las radiaciones y permita alcanzar únicamente una pequeña cantidad de luz al ocular. Como sea que sus caras deben ser ópticamente paralelas y la homogeneidad del cristal perfecta, resulta una solución muy cara.

Filtros solares de vidrio óptico metalizado que se colocan delante del objetivo del telescopio. Se trata de una solución cara.

Mucho más barato es sustituir el filtro óptico metalizado por una lámina muy delgada de Mylar,  hoja de material plástico metalizado que tiene diversas aplicaciones industriales y comerciales. Debido a su pequeño grosor y regularidad no deteriora gravemente la calidad de las imágenes solares, a menos que se observe con grandes aumentos. Ambas soluciones, en el caso de emplear un telescopio reflector, son interesantes ya que al cerrarse la boca del tubo del instrumento se reduce considerablemente la turbulencia del aire en el interior, principal causa del deterioro de las imágenes solares. Su principal inconveniente reside que con el tiempo se altera la capa reflectante y al penetrar fracciones de luz solar no filtrada, se pierde contraste.

 

4) Superficie no metalizada

Este método únicamente puede utilizarse en los telescopios de reflexión (de espejo) y consiste en no metalizar el espejo-objetivo, el espejo secundario o ambos. Da buenos resultados y es muy seguro, aunque significa sacrificar un telescopio para dedicarlo exclusivamente a la observación solar. Tras el ocular también es preciso utilizar un filtro.

 



 
anterior.gif (1766 bytes) home.gif (1608 bytes) mapa.gif (1809 bytes)

 trans.gif (43 bytes)Grup d'Estudis Astronòmics         

trans.gif (43 bytes)
blank.gif (49 bytes)