LOS SAROS

Existe una regla aproximada que puede servir para predecir los eclipses. El Sol y la Luna normalmente pasan en el cielo el uno sobre el otro a una distancia superior a su diámetro aparente. Unicamente se puede producir un eclipse cuando ambos astros pasan por uno de los dos nodos. El período de revolución completo del Sol entre dos pasos sucesivos por el mismo punto nodal es de 346,62 días, mientras que el período correspondiente de la Luna es de 20,5306 días, dándose la circunstancia que,

346,62 x 19 = 6585,78 días

29,5306 x 223 = 6585,92 días

Estos dos valores son muy parecidos, por lo que si el Sol y la Luna se encuentran un determinado día en el mismo punto nodal, se volverán a encontrar otra vez aproximadamente al cabo de 6585,5 días, o sea 18 años y 11,3 días (223 meses sinódicos =  242 meses draconíticos = 239 meses anomalísticos).

Esta periodicidad de los eclipses se denomina saros (saros = ciclos o repetición). Los saros están estrechamente relacionados con los eclipses, pues partiendo de uno de ellos, al cabo de un saros se volverá a repetir casi exactamente en la misma configuración y por tanto habrá un eclipse muy similar al primero. Sin embargo, aunque el eclipse será igual, no ocurrirá sobre el mismo lugar, pues el período de saros tiene un número exacto de días enteros más un tercio de día. Como la Tierra gira 360 grados por día, un tercio de día son 120 grados y por consiguiente, la posición del eclipse estará desplazada 120 grados hacia el oeste.

En el transcurso de un saros se suceden en el mismo orden y con los mismos intervalos recíprocos 70 eclipses, de los cuales 41 son de Sol (sólo una cuarta parte son totales) y 29 de Luna.

saros.jpg (20163 bytes) Trayectorias de eclipses totales de sol en el hemisferio norte