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PERFIL DE VIENTOS ZONALES EN TORNO A 24ºN

Los registros históricos así como el análisis de la información suministrada por las sondas Voyager 1 y 2 y observaciones posteriores, indican que el perfil de vientos zonales se ha mantenido globalmente estable a lo largo de todo este tiempo. Estabilidad tanto desde el punto de vista de localización de los jets (situación de los máximos y mínimos), como de las magnitudes de las velocidades. Sin embargo, la existencia del mismo tal y como se conoce, y sobre todo la asimetría existente entre los hemisferios norte y sur plantean incógnitas que todavía no han hallado respuesta.

En torno a los 24ºN se sitúa una de las corrientes en chorro más intensas del planeta, con velocidades de los vientos zonales en el pico medidas a partir de las imágenes de los Voyager 1 y 2 (Limaye (1986), Beebe y Hockey (1985), Maxworthy (1984), Magalhaes (1990), Simon (1999)) entre los 160 ms-1 y los 180 ms-1. Sin embargo la morfología de esta zona del planeta tal y como se ha mantenido desde 1991, está siendo muy distinta de la encontrada en 1979 durante los vuelos de los Voyager. ¿Puede haber cierta relación entre la morfología y el perfil de vientos zonales?. Esta es también una pregunta sin respuesta, pero la medición de los vientos zonales puede dar una gran cantidad de información ya que permitirá comprobar si ha existido variación en <u> desde la época Voyager en 1979.

El perfil de vientos zonales del jet situado en torno a 24ºN se obtuvo midiendo directamente la deriva de trazadores sobre imágenes del HST, así como a través de técnicas de correlación. El perfil resultante empleando la técnica de correlación se calculó a partir de perfiles de albedo obtenidos de imágenes del HST en luz azul y en la banda del metano. También se comprobó si existía alguna diferencia significativa entre los perfiles obtenidos a estas dos longitudes de onda, ya que cabe la posibilidad de que se estén utilizando distintos marcadores a diversas alturas en la atmósfera joviana. La Figura 15 muestra los perfiles medios en metano y azul y puede comprobarse que son virtualmente idénticos. Por tanto podremos mezclar todos los perfiles y calcular un perfil medio que pueda compararse con el estimado a partir de trazadores.

Los perfiles obtenidos a partir del seguimiento de marcadores y por correlación son muy parecidos entre sí, y se representan junto con el perfil de vientos zonales del jet obtenido en luz violeta por Limaye (1986) a partir de las imágenes del Voyager 2 en febrero de 1979 en la Figura 16. Esta revela que mientras el perfil de vientos zonales en torno a los 23º.7N a 23º.8N presenta un máximo casi exactamente donde fue encontrado en 1979, su forma y amplitud son distintos. El aspecto más característico es la diferencia de velocidades en el máximo del jet. El perfil estimado por trazadores da un pico a 125 ms-1 ± 13ms-1, mientras que mediante correlación se obtiene 130 ms-1 ± 5 ms-1 (± 11 ms-1 sí se considera globalmente la dispersión de todos los datos). Estas son las velocidades máximas medidas para el jet entre 1994 y 1997, y concuerda con la velocidad de deriva de los vórtices de larga vida, lo que hace suponer que estos también actúan como trazadores pasivos. Estos valores están notablemente por debajo de los 160 ms-1 a los 180 ms-1 medidos por varios autores en 1979 según datos de los Voyager.

 

 

 

 

Figura 15. Perfiles de vientos medios en azul y metano tras efectuar un promedio cada 0º.3. Puede comprobarse que son prácticamente indistinguibles.

 

Figura 16. Comparación de los perfiles de vientos zonales obtenidos durante 1994 a 1997 con el observado en 1979.

 

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