Evolución

 

Aspecto de la tormenta polar el 2 de septiembre en la que se aprecia su expansión. La imagen de la izquierda fue tomada con luz roja y la zona perturbada aparece rodeada por un cordón oscuro. La imagen de la derecha fue obtenida con luz infrarroja destacando perfectamente el núcleo inicial aparecido dos semanas antes (F. Colas, P. Laques, Ob. Pic du Midi).

 

El 2 de octubre abarcaba ya un círculo de unos 270° y su contraste había decrecido de manera apreciable. Las 4 imágenes muestran su desarrollo en extensión. Mientras se expandía daba origen a una zona clara contorneada por dos bandas oscuras. En las dos últimas imágenes de esta serie puede apreciarse un enorme óvalo claro en el ecuador del planeta. Se trata de la tormenta ecuatorial de 1994 (J. Lecacheux, F. Colas, Ob. Pic du Midi).

   

Detalle de la tormenta polar el 2 de octubre de 1994. Todavía era observable diferenciado el núcleo inicial aparecido el 12 de agosto y cierta estructura, tanto en las nubes blancas en expansión, como en las bandas oscuras que limitan aquellas.

 

La tormenta polar prosiguió su expansión hasta circundar todo el planeta a principios de noviembre y luego se desvaneció. En su lugar se formó primero una zona clara de tono azulado y posteriormente fue sustituida por una banda oscura. Imágenes tomadas con el telescopio espacial Hubble a primeros de diciembre en la banda del metano de 890nm, revelaron una serie de manchas oscuras de un tamaño entre 2.000 y 3.000 km, separadas entre si unos 6.800 km, lindantes con una oscura banda probablemente generada por el fenómeno. Estos detalles se  insinúan también en la imagen de arriba.

Sobre las causas de esta tormenta, todo parece indicar que en origen fue una columna convectiva en todo similar a las tormentas de la Tierra, salvo que en este caso el vapor de agua fue sustituido probablemente por el amoníaco. Esto sugiere que el desencadenante fue el débil calor solar, pues la región había estado sumida en el largo invierno de Saturno, que dura 7 años y justo los rayos solares primaverales habían empezando a disipar las nieblas invernales. De ser cierta esta hipótesis, es probable que se trate de un fenómeno recursivo que tenga lugar cada 29 años. Fenómenos similares podrían haber escapado de su detección a los observadores en el pasado debido al bajo contraste óptico del detalle, su pequeño tamaño aparente y, sobre todo, su corta duración. Sin embargo, con las modernas técnicas de observación, como por ejemplo la cámara CCD, sin duda alguna Saturno aún puede depararnos muchas sorpresas como esta.


 

BIBLIOGRAFÍA

puntet.gif (63 bytes)J.M. Gómez, J. Caquel, P. Laques, IAU Cir. No. 6059, 1994.

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puntet.gif (63 bytes)A. Sánchez Lavega, J.M. Gómez, J. Lecacheux, F. Colas, I. Miyazaki, IAU Cir. No. 6079, 1994.

puntet.gif (63 bytes)A. Sánchez Lavega, J.M. Gómez, J. Lecacheux, F. Colas, I. Miyazaki, IAU Cir, No. 6080, 1994

puntet.gif (63 bytes)A. Sánchez Lavega, J. Lecacheux, J.M. Gómez, F. Colas, P. Laques, K. Noll, D. Gilmore, I. Miyazaki, D. Parker, Large-Scale Storms in Saturn's Atmosphere During 1994, Science 271, 631, 1996.


 


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