LAS MONTURAS


 

Debemos examinar ahora las monturas. Digamos que la montura es la parte mecánica que soporta el telescopio y permite su movimiento. Aunque el aficionado no le dispensa a veces demasiada atención, es posiblemente la pieza más crítica de un conjunto telescópico, y desde luego, la más cara. Básicamente, hay dos tipos de monturas. acimutales, que tienen los dos ejes de rotación de forma que uno es paralelo al horizonte y el otro perpendicular; y ecuatoriales, construidos para que un eje apunte al Polo celeste, de tal modo que su giro compense el movimiento de la Tierra. Hace unos años aquí hubiésemos añadido que los telescopios profesionales son siempre ecuatoriales, pero con la revolución informática, prácticamente todas las nuevas construcciones se planean en acimutal, y luego ya se encargará el omnipotente ordenador de mover los dos ejes a la vez, de forma que compense el giro terrestre. Como ejemplo de acimutal genuino podemos citar el Dobson. Couder propuso otra montura que también marcó un tipo, y como curioso podemos citar la montura que instaló Newton en su primer reflector, consistente en una rótula, simple y llanamente. Un trípode fotográfico no deja de ser una montura acimutal.


Tipos de montura ecuatorial hay muchos, pero la mayoría son modificaciones de diseños básicos:

Alemana. Suele ser la que equipan los telescopios ecuatoriales de aficionado, y la que soporta todos esos grandes refractores del siglo pasado. Básicamente es el eje de AR que apunta al Polo Norte y un eje perpendicular formando una T con el anterior, en una de cuyas puntas se instala el telescopio y en la otra contrapesos para que el centro de gravedad del conjunto quede sobre el eje de AR.

 

Reflector sobre una montura alemana, donde los dos ejes son perpendiculares entre si, y uno de ellos es paralelo al eje de la Tierra.

 Inglesa. El eje de AR está constituido por un marco rematado por dos bulones que se alojan en sendos cojinetes. El telescopio se mueve en el interior del marco. Como gran ventaja presenta la solidez y el hecho de que al estar el tubo situado en el centro del eje AR, no necesita contrapesos. Como desventaja, hay que citar el tamaño y el que no permita apuntar al Polo celeste, pues lo oculta el propio marco.  

Telescopio con montura inglesa.

 Una modificación muy utilizada de esta montura es la llamada de horquilla, en la que desaparece el extremo superior del eje de AR, quedando éste convertido en algo parecido a un diapasón (a veces demasiado parecido, porque tienen mucha tendencia a vibrar, si no están bien construidas), con el telescopio pivotando entre los extremos de los dos brazos. A partir de esta modificación, cada telescopio aporta una solución diferente para compensar el gran esfuerzo de palanca que ha de soportar la caja de cojinetes, y enumerarlas sería interminable.

Montura ecuatorial de tipo horquilla.

 

De esta enorme variedad de ecuatoriales, podemos deducir un principio común: mientras la montura sea sólida, no vibre y sus movimientos sean suaves, poco importa como esté hecha. De latón torneado y pulido o de madera, llena de cromados o con una mano de pintura antioxidante, proporcionada y elegante o desgarbada y basta, no es mas que un problema de estética. 


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